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Tribunal, vamos por menos.


Parlamento Veracruz.
Juan Javier Gómez Cazarín

Este fin de semana circuló el dictamen de la Comisión Permanente de Justicia y Puntos Constitucionales respecto a una Iniciativa que presenté para adecuar las leyes secundarias con la Reforma Constitucional que también a propuesta mía- desapareció el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa y creó el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Veracruz.

Como mañana martes tenemos Sesión, es casi seguro que aprobaremos dicho dictamen, con lo que prácticamente estará terminado el Proceso Legislativo para inaugurar una nueva era en materia de justicia administrativa. Ya de ahí, sólo estará pendiente que el propio Tribunal, ya constituido, expida sus nuevos reglamentos.

¿Por qué mi insistencia con este asunto? Porque los tribunales administrativos del Estados y el de la Federación tienen dos atribuciones muy importantes para la vida pública:

Por un lado, son los encargados de solucionar inconformidades de ciudadanas y ciudadanos con el poder público de índole no penal. Los actos reclamados pueden ser multas, clausuras, revocaciones de permiso o cortes de agua que cualquier persona considere injusta o desproporcionada. Sin un buen Tribunal Administrativo cualquier autoridad se puede pasar de rosca sin que nadie defienda a la ciudadanía.

Y, por otro lado, los Tribunales Administrativos son parte del Sistema Anticorrupción porque se encargan de aplicar las sanciones no penales a servidoras y servidores públicos que le jugaron al vivo y cometieron faltas (que, justamente, se llaman faltas administrativas). En otras palabras, son los encargados de inhabilitar a corruptas y corruptos para que no vuelvan al menos por varios años a trabajar en cualquier área de Gobierno.

Por eso, un Tribunal Administrativo débil, ineficaz, ineficiente, burocrático y mal organizado es una calamidad para el pueblo.

Esta reforma es una de las que podemos sentirnos más orgullosos, mis compañeras, compañeros y un servidor. Vamos a dejarle a Veracruz un Tribunal que sea auténtico reflejo de los nuevos tiempos de la Cuarta Transformación y un contrapeso contra servidoras y servidores públicos de ahora y del futuro- que se pasen de galletas con el pueblo y con el dinero que no es suyo.

Aguanten, ya vamos por menos.

Las curules frías.


Parlamento Veracruz.
Juan Javier Gómez Cazarín*

Dice la sabiduría popular que “el interés tiene pies”. Y ya si se trata de llevarnos un poco más pesado, también dice que “no hay burro flojo para su casa”.

Claro, porque cuando se nos presenta alguna oportunidad afortunada –como ver a la novia, cobrar un dinero que nos deben, acudir a un baile, a un partido de nuestro equipo o gorrear una buena comida- parece que movemos cielo, mar y tierra para acudir a donde se requiere nuestra presencia física.

El problema, desde luego, es cuando no queremos, cuando no tenemos ganas, cuando no sentimos compromiso y, si tenemos un pretexto a la mano, pues peor.

Durante muchos años, décadas, una de las figuras públicas menos apreciadas por la sociedad han sido los diputados. En las encuestas que le hacían a la gente de los servidores públicos más respetados y admirados, soldados y marinos siempre salían hasta arriba; mientras que los diputados y los agentes de tránsito, siempre acababan compitiendo por el último lugar. Y muchas veces los diputados ¡sí ganaban el último lugar!

La mala fama de los diputados (en masculino, porque casi siempre eran hombres) incluía historias de que se dormían en la curul o que, en el mejor de los casos, sólo acudían a calentarla.

Las diputadas y los diputados de la Cuarta Transformación hemos tratado de revertir esta imagen. Básicamente, sólo hay una manera posible de hacerlo: con chamba, con dedicación, con cercanía respecto a la gente.

En ocasión de la pandemia de Covid-19, modificamos la Ley Orgánica del Poder Legislativo y el Reglamento Interior para permitir la presencia virtual de diputadas y diputados. En su momento fue una buena noticia, porque con esa medida se evitaban contagios y se facilitaba la participación de quienes –me tocó- estaban –estábamos- en cuarentena.

El problema surgió cuando los contagios disminuyeron y la contingencia quedó atrás, pero algunas diputadas y algunos diputados seguían sin asistir a las sesiones del Pleno. Ya no se les podía acusar de calentar curules, sino de dejar las curules frías. Se conectaban a la videoconferencia –a veces ni se les veía la cara- y sólo medio aparecían a la hora de votar. Así no se pueden debatir como es debido los temas relevantes para el Estado -y vienen muchos debates más el año próximo-.

Relacionado con lo anterior, mi compañero diputado Toño Luna pronunció hace poco un respetuoso exhorto para que vengan a trabajar todas y todos los compañeros que estuvieron ausentes de las comparecencias de las y los funcionarios del gabinete que han comparecido para la glosa del IV Informe del Gobernador. Se trata de un tema de interés para el pueblo de Veracruz, les recordó.

Con el apoyo de mis compañeras y compañeros de Morena, presenté una iniciativa para meter reversa a medias de la reforma que hicimos en época de la contingencia. Si se aprueba –y confío que así será- las sesiones sólo serán virtuales cuando se presenten “contingencias sanitarias, ambientales, riesgos a la seguridad pública, a la protección civil, o cuando se declare estado de emergencia u otros casos de fuerza mayor”. O sea, que no serán siempre y que todas las demás veces las diputadas y diputados tendremos que acudir de manera presencial. Después de todo, bien lo dijo Toño Luna: “para eso y más se nos paga y debemos corresponder”.

*Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política del Estado de Veracruz.

27 de noviembre.


Parlamento Veracruz.
Juan Javier Gómez Cazarín.

Una de las mayores emociones de participar en la Cuarta Transformación nacional es la certeza de que estamos concurriendo a un movimiento histórico.

Ayer lo confirmé, porque fui una de las más de un millón 200 mil personas, de todo el país, que nos sumamos a marchar al lado de nuestro líder y presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Desde luego, el contingente de Veracruz, con el gobernador Cuitláhuac García a la cabeza, se hizo presente.

He estado en muchos mítines políticos, cierres de campaña –del propio Andrés Manuel-, marchas y concentraciones. Si me permiten la comparación: he estado en finales del América con el estadio lleno y mis Águilas ganando el partido. Pero nunca había visto y vivido lo que pasó este domingo en la avenida Reforma y en el Zócalo de la Ciudad de México.

Para empezar, nunca me había tocado ver a un millón 200 mil personas –si no es que más- reunidas físicamente en un solo lugar y alrededor de una misma causa y un mismo sentimiento.

Esa experiencia no se vive muchas veces en la vida. De hecho, dicen los que saben, que en México no existe registro de una concentración así. Imagínense: al Estadio Azteca le caben 87 mil personas; y todo Xalapa tiene menos de 500 mil.

Pero no era sólo la cantidad de gente, que por sí misma es impresionante, lo que más me impactó de la marcha.

Lo más destacable de la marcha era el sentimiento que nos movía. El espíritu de mujeres y hombres entusiastas, emocionados, convencidos. Mujeres y hombres riendo, cantando, gritando hasta quedarnos sin voz. Gente desbordando felicidad por lo que se ha hecho en estos cuatro años de Gobierno y optimismo en lo que viene para el país en los años futuros.

Mujeres y hombres libres. Contentos de saber que la 4T tiene vida para mucho tiempo y que no fue llamarada de un solo sexenio.

Y hay otra cosa de la que no se ha hablado: ¿Se imaginan cuánta gente quiso ir y no pudo? Yo conozco a mucha. Este millón 200 mil personas es sólo una pequeña muestra de que México está del lado de la Cuarta Transformación. Estamos más convencidos que nunca.

Hoy sé que la historia recordará al 27 de noviembre. Yo siempre estaré orgulloso de haber estado ahí.

Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política.

Revolución y transformación

PUNTO Y COMAYair Ademar Domínguez

Tiene razón el presidente Andrés Manuel López Obrador al señalar que “las dictaduras o las oligarquías no garantizan la paz ni la tranquilidad social”. Lo dijo en el marco del 112 Aniversario de la Revolución Mexicana, una conmemoración muy significativa porque marcó un parteaguas en la historia de nuestro país. Y claro, el presidente actualiza el acontecimiento para referirse a los intereses oligárquicos que siguen dando coletazos en nuestro país, por los grupos de poder que han lucrado siempre con nuestro pueblo.

Otra lección de la Revolución Mexicana, añade “es que los gobiernos democráticos sólo pueden tener éxito si atienden las demandas de las mayorías y, en consecuencia, consiguen a cambio, como recompensa, el apoyo del pueblo”. Y expuso de manera contundente que ningún modelo económico funciona si promueve la esclavitud de unos cuantos por el empobrecimiento de las mayorías.

Con esta visión la Cuarta Transformación de la vida pública del país busca conquistar los derechos que le pertenecen al pueblo y no a los grandes terratenientes, a los hacendados de aquella época que hoy son representados por los hombres del capital, por los ricos y poderosos que se han sentido dueños de nuestro país. Así, la Revolución sigue su marcha, convertida ahora en una transformación que pretende poner al pueblo, a la gente en primer lugar.

En Veracruz, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, que por cierto presentó su informe de gobierno con gran éxito, dando a conocer la destacada obra social que ha realizado, recordó en sus redes sociales estos hechos históricos, refiriendo el papel que tuvo el General Heriberto Jara Corona. “Veracruz ha sido siempre protagonista de las grandes transformaciones de México. Por eso, solo sin olvidar nuestra historia podremos escribir el presente de nuestro estado. Hoy se vive la cuarta transformación del país y se construye su historia con la participación pro activa de millones de veracruzanos”, asentó.

No hay duda. En Veracruz y en todo México, la 4T tiene un papel relevante en el cambio de paradigma, en la nueva política, en la ola transformadora de las instituciones. Hay que decirlo y repetirlo para que se fije en la conciencia colectiva: los tiempos que vivimos son equiparables a la Revolución Mexicana que puso en marcha una renovación del país hace 112 años. A diferencia de esa época en donde se tuvo que resolver con las armas, hoy se está solucionando desde las instituciones. Sí, desde el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador y desde los gobiernos emanados del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) se está subvirtiendo el orden de las cosas.

La Revolución, insistimos, vino a cambiar el orden de las cosas establecidas en ese momento, la transformación hoy busca desterrar a los neoliberales, a los grandes señores del capital que han lucrado con el pueblo.

Ni en México ni en Veracruz queremos dictaduras neoporfiristas. La gente ya no quiere oligarquías, gobiernos para unos cuantos. No, la 4T tiene en la cima de su ideología y actuación al pueblo, a nuestra gente, hombres y mujeres libres que se han sumado y que se han convertido en protagonistas de esta transformación que ya nadie para.

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Comparecencias 2022.


Parlamento Veracruz.

Juan Javier Gómez Cazarín

Este sábado inició el calendario de comparecencias de servidoras y servidores públicos del gabinete del gobernador Cuitláhuac García Jiménez para la glosa del Cuarto Informe de Gobierno.

Y empezamos con el secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, quien ha estado al lado del Gobernador desde el primer día de su encargo.

Las cuentas que rindió el Secretario coinciden con lo que podemos ver en día a día de Veracruz: un Estado con gobernabilidad, con diálogo, con avances sustanciales en la construcción de la paz, con resultados de gobierno a favor de la ciudadanía, con una administración cercana a las necesidades de la población.

Diputadas y diputados de todos los partidos le preguntaron lo que quisieron y el Secretario les respondió con respeto y con la mejor disposición de aclarar sus dudas.

Por cierto, llamó la atención que está vacante la presidencia de la Comisión Permanente de Gobernación. Era la que ocupaba la diputada Margarita Corro, quien desde el 5 de noviembre preside el Congreso y, por ley, no puede pertenecer a ninguna Comisión. En las próximas sesiones, seguramente, designaremos a quien la supla, pero como esa Comisión, además, tiene Secretario y Vocal de lujo, los diputados Paul Martínez Marie y Genaro Ibáñez Martínez se rifaron sacando muy bien la comparecencia. Mis respetos para los dos.

El intercambio entre Eric Cisneros y las diputadas y los diputados fue un gran comienzo de la glosa del Informe.

En total, serán 15 comparecencias –contando la de Eric- antes de que toque el turno al propio Gobernador del Estado, quien acudirá ante el Pleno la mañana del 15 de diciembre para contestar preguntas de las y los legisladores.

Como ven, serán días de mucha chamba para las y los diputados, quienes tenemos la obligación de desmenuzar el Informe y aclarar cualquier duda que pueda haber sobre su contenido –sin descuidar el trabajo normal de las sesiones ordinarias-.

Las y los invito a seguir las comparecencias en la página de Internet del Congreso, en el Facebook o en Youtube, donde las estaremos transmitiendo en vivo. Por lo pronto, mañana a las 11:00 le toca al secretario de Seguridad Pública, con quien trataremos un tema fundamental para la vida de Veracruz.

Cuitláhuac, cuatro años.

Parlamento Veracruz.

Juan Javier Gómez Cazarín

Mañana, de acuerdo a la Constitución, recibiremos en el Congreso del Estado los tomos impresos que componen el Cuarto Informe de Gobierno de Cuitláhuac García Jiménez.

Pero 24 horas antes de sostener esos documentos en las manos, tengo desde ahora una idea bastante clara de lo que dirá ese Informe.

Y no es por hacerle al adivino. Ocurre que me ha tocado ser testigo de los avances que ha tenido Veracruz al mando del gobernador Cuitláhuac.

El primero de diciembre se cumplirán cuatro años de que el Gobernador rindió protesta del cargo en medio del peor desastre de nuestro Veracruz en las últimas décadas.

Cuitláhuac recibió un Estado hundido en todas las crisis posibles. La crisis de seguridad pública: con más muertos que Irak. La crisis del quebranto de las finanzas: deuda al SAT, a la UV, al IPE, a las personas pensionadas. La crisis de la corrupción de los exfuncionarios viviendo en una fiesta de opulencia: circulan historias de botellas de vino de a 60 mil varos. La crisis de la confianza política de la gente con su Gobierno: policías golpeando personas jubiladas y pensionadas, alcaldes acampando en el Palacio de Gobierno en el 2016 mientras mucha gente revisaba el Facebook para, discretamente, borrar cualquier publicación donde aparecieran con el Gobernador de aquel entonces. La crisis de la inversión privada y los empleos: ¿Qué valiente le iba a meter dinero a semejante Veracruz? La crisis de la decepción: la gente votó por un cambio en 2016 y los “salvadores” salieron tantito peor.

Y si a eso le sumamos la pandemia, tenemos la tormenta perfecta.

A todas esas crisis, Cuitláhuac le entró con valor, firmeza, convicción, dedicación y paciencia. También, hay que decirlo, con la enorme presión moral de saber que Veracruz no soportaría un nuevo desengaño y que el pueblo había confiado en él por representar la causa de la Cuarta Transformación.

Cuatro años después, con el liderazgo de Cuitláhuac, Veracruz ha dado una vuelta de 180 grados.

¿Ya se logró lo que se quería? Pues no. Luego de ser uno de los Estados más peligrosos, ahora somos el séptimo más seguro del país, pero obviamente queremos ser el primero. ¿Ya no debemos dinero? Pues sí. Se han ido pagando deudas, pero todavía nos falta, porque nos dejaron endeudados hasta el cuello. ¿Ya se acabó la corrupción? Seguramente no, pero ahora el Gobernador es honesto y los eventuales actos de corrupción son la excepción y no la norma, además de que estamos a las vivas para sancionar a quien se pase de lista o listo. Sin ir muy lejos, nunca el Congreso del Estado había rechazado dos Cuentas Públicas. Y así con todo lo demás.

En suma, a cuatro años, la regeneración de Veracruz va por buen camino. Bien dice Cuitláhuac: nos llena de orgullo.

Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política.

Veracruz siempre cumpliendo.


Parlamento Veracruz.

Juan Javier Gómez Cazarín

Ayer ya no pude escribir la columna. Fue un lunes intenso en actividades y muy satisfactorio en resultados. Apenas con tiempo de echarse un taco “de aparador” en la oficina.

Pero no quise dejar de platicarles cómo fue nuestro día.

Como saben, en el Palacio Legislativo recibimos la visita de nuestro secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, con quien fue imposible llegar a un acuerdo sobre la calidad de la horchata entre Veracruz y Tabasco, pero con quien sí coincidimos en todo lo demás.

Coincidimos, sobre todo, en la necesidad práctica de seguir contando con el apoyo de la Guardia Nacional –con mando militar- en la complicada tarea de construir el ambiente de paz y de seguridad que todos queremos para el país.

Veracruz, además, es ejemplo de lo anterior, porque en los últimos cuatro años se han logrado avances enormes: de estar peor que Iraq a ser el séptimo Estado más seguro del país.

El diálogo con Adán Augusto y con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez fue para aclarar cualquier duda que hubiera –pero que nosotras y nosotros no teníamos- sobre la pertinencia de avalar la Reforma Constitucional que hace unos días aprobó el Congreso de la Unión.

Resulta que todas las Reformas Constitucionales que se aprueban en la Cámara de Senadores y en la Cámara de Diputados necesitan el aval de 17 Legislaturas estatales para poder entrar en vigor.

Como coordinador del Grupo Legislativo de Morena, le anticipé a Adán Augusto que contara con el voto a favor de las diputadas y los diputados de la 4T; y que le dijera al presidente Andrés Manuel que encontró una bancada unida y más convencida que nunca.

Le recordé que, desde el 2018 que Veracruz entró a la ruta de la transformación, el Congreso de nuestro Estado, en la Legislatura anterior y en la actual, siempre ha sido de los primeros del país en apoyar con su voto a las Reformas Constitucionales propuestas por el presidente López Obrador.

Eso fue al mediodía. Por la tarde, a la hora de la verdad, las diputadas y los diputados de la 4T cumplimos con nuestra palabra. Diputadas y diputados de otros partidos se sumaron a la propuesta –debo reconocerlo- para emitir 38 votos a favor, nueve en contra –allá ellas y ellos y su conciencia-, además de una abstención.

Hoy martes, por la mañana, fue un enorme gusto ver que en el cómputo oficial de la Cámara de Diputados fuimos el Estado número ocho en aprobar la Reforma. Se ve tan bonito el Escudo de Veracruz que hasta le tomé una foto.

Como le dije al Secretario, con la aprobación de Veracruz ya vamos por menos. La Reforma pronto será una realidad.

Fue un día tan productivo que no acabó ahí la cosa.
Sacamos adelante una Reforma importantísima y que era una propuesta y un compromiso mío del que ya les había hablado antes: extinguir el ineficiente Tribunal Estatal de Justicia Administrativa para crear el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Veracruz.

Se llaman parecido, pero nomás en eso se parecen, porque el nuevo Tribunal sí tendrá el compromiso de defender a la ciudadanía de los abusos de las autoridades administrativas –multas o clausuras, por ejemplo- y de sancionar a las y los malos servidores públicos que se vayan con la cochina al monte, inhabilitándolos para que no puedan chambear en ningún Gobierno.

También le autorizamos una ampliación de Presupuesto a la Fiscalía del Estado, para que pueda seguir haciendo bien su trabajo.

Y, por si fuera poco, le rechazamos la Cuenta Pública al Orfis, porque aquí no vamos a ser tapadera ni cómplices de nadie. Había cuentas de las que no nos salían los números y olían a corrupción. Ahora el Orfis tiene 90 días naturales para formular un nuevo planteamiento en coordinación con la Comisión Permanente de Vigilancia, donde le pido, respetuosamente, a mis compañeras y compañeros diputados ponerse muy truchas para no dejar pasar ni un gol, porque dice un dicho: nací de noche, pero no nací anoche.

Muchas cosas en un solo día, ¿no?

Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz.

Gobernar por carretera.


Parlamento Veracruz.
Juan Javier Gómez Cazarín

No cabe duda que volando a 11 mil metros de altitud a bordo del avión de la Fuerza Aérea TP01 es difícil ver los baches de las carreteras. Lo mismo ocurre desde un helicóptero Super Puma, de esos que alcanzan hasta 270 kilómetros por hora y tienen un techo de vuelo de 6 mil metros.

Así viajaban antes los Presidentes y, al menos en Veracruz, hasta los Gobernadores (estos últimos en Lear Jet y helicópteros Bell que fue como se nos peló el corrupto de Duarte ¿se acuerdan?).

Pero el presidente Andrés Manuel López Obrador es completamente diferente. Él prefiere volar en aviones comerciales y desplazarse por carretera a pesar de que el destino final de su visita no siempre queda cerca de los aeropuertos a los que llega.

Una vez me tocó ver aquí en Veracruz que el avión lo dejó –porque los vuelos comerciales no esperan ni al Presidente- y se tuvo que regresar por carretera hasta la Ciudad de México después de una gira.

En resumen, Andrés Manuel sí ve los baches, como también ve muchas cosas más de la realidad del país que sólo se perciben cuando uno se mueve por las carreteras y caminos del territorio nacional.

Así fue como la carretera Coatzacoalcos-Minatitlán salió a relucir en la conferencia mañanera del Presidente este lunes. Porque pasó por ahí hace 10 días cuando acudió a supervisar los avances de la modernización de la Refinería Lázaro Cárdenas (tarea encomendada a la siempre confiable secretaria de Energía, Rocío Nahle) y se dio cuenta de las condiciones en que se encuentra el camino ya casi llegando a Minatitlán.

Gracias a esos recorridos por vía terrestre, surgió la instrucción a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para arreglar la carretera que es fundamental para la vida económica de la región.

Y, ya de paso, les recomendó también la carretera de Minatitlán a Hidalgotitlán, un compromiso de AMLO del que tampoco se olvida.

Esta última, es parte de un Programa de Caminos Rurales que este año impulsa 13 proyectos en nueve Estados. Y otro proyecto en Veracruz, de este mismo programa, es la carretera de Zontecomatlán a Ilamatlán, en la Huasteca Baja (pegado a Hidalgo).

Estoy convencido de que gobernar por carretera es un signo de la Cuarta Transformación que todos los que formamos parte del movimiento debemos tomar en cuenta para imitar.

El gobernador Cuitláhuac García, por lo pronto, así lo ha hecho en todas las regiones de Veracruz, donde muchas obras de infraestructura a cargo del Estado son testimonio de los nuevos tiempos.

*Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política.

El circo de atracciones

TRINCHERA DE IDEAS

CYNTHIA SANCHEZ

Cuando era una cría hasta mi lejana comunidad rural llegaba una vez al año el circo de atracciones. Montaban la carpa en la cancha del pueblo, donde los domingos se jugaba todo el día infinitas retas, llegaban los tráileres jalando las jaulas de leones desnutridos, changos pulguientos, cebras deslavadas y al final un elefante de ojos llorosos.

Pero en aquel entonces los chiquillos no veíamos la miseria y crueldad escondida bajo el toldo luminoso del circo, solo veíamos las lentejuelas brillantes de mujeres alegres que iban en zapatillas altísimas repartiendo boletos gratis o 2×1 por las calles polvorientas. La gente se entusiasmaba y daba permisos para que el circo usara luz, agua, lo que hiciera falta.

Si tenías suerte, y en casa sobraban unos pesos, podías ir a una función: la música fuerte, el olor a palomitas, el elefante con sombrero en la entrada para la foto del recuerdo, y adentro de la carpa un escenario a media luz donde olía a excremento de caballos y heno. Cuando el presentador iniciaba el show se encendían las luces y con una voz engalanada seducía al espectador e iba presentando una a una las atracciones. Se salía lleno de júbilo, con la gran excitación de los trucos que parecían inverosímiles y a la vez facilísimos, y sin darte cuenta, aunque la entrada había sido gratis, habías gastado más de lo previsto, el jornal de la semana que apenas iniciaría.

Cuando el circo se iba la cancha quedaba destruida, cerros de basura, siempre un transformador de luz averiado, un hueco en el suelo de donde se habían conectado a la toma de agua, y de a poco al pasar de los días se iba diluyendo la emoción y quedaba en el pecho la extraña sensación de haber sido timados.

Hoy vivimos día a día dentro de un circo de atracciones, cada vez más luminosas y asombrosas; suceden todo el día, toda la noche; pasamos de un truco a otro olvidando que afuera está la calle polvorienta o, peor aún, nos hemos ido convirtiendo en una atracción para otros y nosotros mismos. Nos vestimos de lentejuelas y sombreros de copa y sonreímos ante las luces de un escenario que nos consume, tratando de ser lo más redituables posibles para no terminar en la jaula del elefante triste.

Un signo de nuestros tiempos es la mimetización. La imperiosa “necesidad” de ser el cúmulo de patrones establecidos por el sistema. Nos ofertan una amplia gama de personalidades, pero, al fin y al cabo, solo moldes que puedan seguir produciendo.

Todo se vende, todo se compra, todo se consume en el circo del capitalismo. Lo mismo si eres alegre, emprendedor, vivaz, triste, suicida, rebelde; se trivializa la particularidad, se hace mercancía de la diferencia y todos participamos del show de nuestra propia degradación humana.

Con los ojos puestos en las luces del escenario no podemos ver u olvidamos qué caro nos sale mantener al circo, qué desgastante nos sale intentar ser del circo.

Poquísimas veces fui al circo en mi infancia, pero recuerdo que al fondo del escenario había una pesada cortina de donde salían y entraban quienes hacían cada número del show, y por un fugaz momento podías ver, si prestabas atención, al payaso sin sonrisa, al hombre más fuerte del mundo agachado en un rincón, a la mujer más bella del mundo sin peluca, al antes bravo león yendo dócilmente a su jaula… un fugaz momento en que podías ver la estafa de la fantasía.

V

csanchez@diariodexalapa.com.mx

Por sus obras se conoce a la 4T

PUNTO Y COMA

Por Yair Ademar Domínguez

Arrecia la campaña negra de desprestigio, en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, el mandatario mexicano está blindado. Su escudo protector se llama: El pueblo de México, ese conglomerado auténtico que ha luchado por reivindicar las mejores causas, las de la justicia y el bien común. Hay otra parte acostumbrada a privilegios, que hoy se siente ofendida. Lucraron con los recursos del pueblo, pero eso ya se acabó.

Un libro, una gran cantidad de videos que distribuyen en redes sociales con mensajes grotescos que rayan en la obscenidad, plumas aquí y allá, ataques a diestra y siniestra, son parte de una estrategia que pretende debilitar la figura del Presidente, quien avanza en el segundo tramo de su histórico gobierno. Y sí, aunque parezca increíble, entre más golpes, más se fortalece.

Su popularidad, su fuerza y hay que puntualizarlo, emana del pueblo, de la gente, de los adultos mayores, hombres y mujeres que entregaron lo mejor de sus vidas al desarrollo del país y hoy se ven compensados en esta decisión presidencial de acogerlos, de reconocerlos; pero también emana de los jóvenes, de las niñas y los niños, de miles de mexicanos que han encontrado, en la justa distribución de la riqueza, un aliciente para su desarrollo personal, profesional y familiar.

Este fin de semana, el mandatario mexicano se refirió a la emblemática obra del Tren Maya, “la obra ferroviaria más importante del mundo en la actualidad. Terminaremos los mil 550 kilómetros en diciembre de 2023. Como diría el ingeniero y general Vallejo: ‘No hay órdenes en contrario’”, expuso en sus redes sociales.

Y otro día, en otra publicación, añadió: “Este año será el de más turistas recibidos en Cancún y en la Riviera: 27 millones de personas. Con solo el 10 por ciento que se internen hacia las zonas arqueológicas de Chichén Itzá, Uxmal, Edzná, Calakmul y Palenque, utilizando el Tren Maya, sería de gran beneficio para los pueblos del sureste de México”.

No hay ninguna duda: la Cuarta Transformación se conoce por sus acciones y el mandatario mexicano está dirigiendo este proyecto histórico en el país con obras que no tienen precedente en la historia inmediata. Así que por más campañas negras que vengan, por más libros que se publiquen, por más plumas que lancen tinta, las obras hablan por sí mismas.

Y lo mismo sucede en Veracruz. Aquí, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez no para. Un día sí y otro también, junto con la atención que brinda al pueblo veracruzano, todas las semanas recorre la entidad para supervisar, inaugurar y mostrar las obras que su gobierno realiza.

“Estamos haciendo obra donde antes solo iban a comprar votos.
En la Sierra de Zongolica ya quedó lista la obra en el camino La Quinta – Xochitla, seguiremos trabajando para continuar llevando bienestar a las regiones que fueron abandonadas durante muchos años por los gobiernos neoliberales”. Escribió en su cuenta de Facebook el fin de semana.

No cabe duda que en México, con el presidente Andrés Manuel López Obrador y en Veracruz, con el mandatario veracruzano Cuitláhuac García Jiménez, mexicanos y veracruzanos somos testigos de una transformación histórica. Los gobernantes inmediatos anteriores se dedicaban a robar, pero en la 4T, la transformación va en serio, regresando al pueblo lo que por derecho le corresponde.

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