Archivo de la categoría: COLUMNA

Es Claudia.


Parlamento Veracruz.
Juan Javier Gómez Cazarín*

Hoy tuve el honor de estar en el Auditorio Nacional, en el IV Informe de Gobierno de nuestra admirada Claudia Sheinbaum.

Confirmé la opinión que ya tenía de ella: es extraordinaria. En su persona, en sus logros, en su compromiso con la transformación del país.

No fue como la mayoría de los Informes de Gobierno, solemnes presentaciones de resultados (que, en el caso de Claudia, son muchísimos).

La neta es que me cuesta trabajo explicárselos. Lo que había hoy en el Auditorio era una energía que flotaba en el ambiente, una vibra positiva, una sensación de fiesta, la impresión de estar viviendo un capítulo de la historia.

Claudia, dueña del escenario. Segura, madura, empoderada. En la plenitud de su vida y de su carrera, transmite la confianza de quien está lista para lo que sigue.

Hoy vimos a una mujer que reúne sobradamente las cualidades personales que se requieren para el servicio público moderno, eficaz y honesto que queremos todas y todos.

Posee la rarísima combinación de una formación técnica de alto nivel –es física, con doctorado en ingeniería ambiental-, la experiencia del paso por encargos complicados de administración –Medio Ambiente de la Ciudad de México, Jefatura en Tlalpan- y la sensibilidad política y coherencia ideológica de quien ha militado en la izquierda toda su vida.

Les platiqué que, hace tres semanas, me hizo favor de invitarme a dar una vuelta por el trolebús elevado que inauguró en Iztapalapa y que es único en el mundo, con siete kilómetros de “segundo piso” exclusivo para el transporte público. Ni en China tienen uno así.

Y así es su aprobación en la Ciudad de México, donde el 61.8 por ciento de sus gobernadas y gobernados aprueban su gestión.

Como muchas y muchos, yo estoy más convencido que nunca: es Claudia.

Ser otro, ¿fantasía o necesidad?

TRINCHERAS DE IDEAS

Cynthia Sánchez

Suena la alarma, suspiramos, nos levantamos, intentamos echar a un lado la desazón de iniciar otro día. Iniciamos la rutina, repasamos los pendientes…

Todos los rostros que topamos en la calle llevan su propio ritmo, su propia agenda, su propio infierno, el propio día a día que en algún punto parece la repetición en espiral de una vida que ya no recordamos cuándo la elegimos, en qué momento llegamos a los roles de los que ahora parece no haber escapatoria.

Qué somos y qué nos define en el marasmo de una cotidianidad atravesada por el sistema económico-político-social vigente pero no por ello menos obsoleto y en degradación.

Cuál es la razón de cada abrir de ojos más allá de ser un engrane del capitalismo, más allá de ser un número en la nómina, más allá de ser un like en las redes, más allá de lo inobjetable, más allá de las apariencias. ¿En qué podría reconocerme?, ¿en quién puedo hacer eco?

¿Qué pasaría si un día andado por la calle me encontrara con otro yo? Alguien que tomó el otro camino, que dijo sí en vez de no, ¿y si fuera cierta la fantasía de ser otro?

En El Hombre Duplicado (José Saramago, Alfaguara. 2003), Tertuliano Máximo Afonso es un gris profesor de literatura de 38 años, sobreviviente de su rutina, acoplado fielmente al devenir de los días, seco de aspiraciones, amoldado al sistema, resignado a que no hay más.

Una mañana, mientas ve una película, descubre que un actor es su copia fiel, y en un arrebato lo investiga, lo encuentra, lo sigue y se da cuenta que es su gemelo idéntico, aunque no lo une lazo de sangre alguno; es solo un clon, una falla de la naturaleza. Pero lo terrible no es que tenga un doble, sino que aquel tiene una vida totalmente distinta.

Como toda novela de Saramago, la historia pone en la mesa la necesidad de reflexionar qué nos da identidad, qué nos hace únicos, cómo se han tejido en nuestro cerebro los códigos que nos hace ser quienes somos.

Y cuestionarnos sobre nuestro ser puede arrojarnos también a preguntarnos, ¿es posible revelarnos de nosotros mismos?, ¿de nuestros patrones, de nuestros vacíos, de nuestros miedos?, ¿podemos salir de la fosa de nuestras oscuridades?, ¿quiénes seríamos si pudiéramos sobreponernos a lo que somos, a lo que nos dijeron que somos?
¿Y si más allá de unidades productivas enajenadas por el sistema pudiéramos ser personas únicas y libres de realizarnos en nuestra verdadera habilidad?
¿Y si más allá de afanarnos en cumplir con estándares para ser objeto de uso y desecho fuéramos libres de expresarnos en nuestra particularidad?

¿Y si más allá de organizarnos de forma piramidal creyendo que avanzar es pasar por encima del otro y mejor le apostamos a las relaciones horizontales, igualitarias, donde cada uno aporte en su capacidad?
¿Y si dejamos de creer que somos de facto seres egoístas incapaces del cambio y nos animáramos a creer que podemos ser solidarios?

¿Quién hubiera querido ser?, le preguntaron a la escritora argentina Silvia Ocampo, “Ser yo misma corregida varias veces por mí misma”, respondió.

Desde un cuarto piso, con la ventana abierta por donde me llega el eco de la ciudad convulsa, me pregunto, ¿quién hubiera querido ser?, ¿hay tiempo?, reflexiono mi respuesta. ¿Y ustedes?

csanchez@diariodexalapa.com.mx

Empoderamiento ciudadano

PUNTO Y COMA

Por Yair Ademar Domínguez

En Veracruz y en todo el país se ha implementado una estrategia para restablecer el tejido social, afectado por gobiernos indolentes, permisivos, que no se preocuparon por atender a nuestro pueblo sino por servirse a manos llenas, con voracidad, sin pensar en el bienestar de la gente. En el pasado inmediato, gobierno y delincuencia se convirtieron en aliados, en un binomio de operación político-social que se puso en la cima de la pirámide, dejando, una vez más, a nuestro pueblo, en la base, cargando la pesada loza de sus malas acciones.

El gobierno de la Cuarta Transformación que inició en el país el presidente Andrés Manuel López Obrador vino a cambiar este esquema, empoderando a nuestro pueblo, a nuestra gente. Y así se ha visto en todo el territorio nacional, con las estrategias sociales, con la actuación de nuestro mandatario, con las exigencias de una política social que aterriza de manera directa en la gente y no se quede en las manos voraces de los administradores, como se acostumbraba en el pasado inmediato.

Junto a esta nueva estrategia distributiva que permite el empoderamiento, se encuentra el apoderamiento de la calle, de los espacios públicos, que son legítimamente de la gente y no de grupos delictivos. Sólo por poner un ejemplo, quiero referirme a la Cumbre Olmeca, que se llevó a cabo del 23 al 25 de septiembre en Coatzacoalcos, Ixhuatlán del Sureste y Nanchital.

Esta primera Cumbre ha buscado reconocer el legado de nuestros pueblos originarios e impulsar el turismo en la región sur, en la perspectiva del nuevo auge que tendrá esta zona por los proyectos estratégicos promovidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador con el Tren Maya y el proyecto del Istmo de Tehuantepec.

Además del reconocimiento a nuestra cultura madre, la Olmeca, este festival permitió un intercambio cultural con 20 grupos artísticos de diversos géneros que llegaron de Oaxaca, Chiapas y Tabasco, nuestros estados vecinos. En el evento se vieron involucrados 20 municipios de las regiones Olmeca y de Los Tuxtlas.

Ahí, las propias autoridades municipales reconocieron la iniciativa del gobernador Cuitláhuac García Jiménez por volver la vista al pasado con el orgullo que merece la cultura olmeca, cuya metrópoli –San Lorenzo Tenochtitlan– es 750 años más antigua que Roma y aquí, de la mano de especialistas, tendremos la oportunidad de conocer el legado y misterio de los hombres y mujeres de la región del hule.

La Cumbre Olmeca permitió que las autoridades estatales acercaran sus servicios a la población, como la Secretaría de Gobierno, la cual, a través de la Dirección del Registro Civil, emitió más de 6 mil actas de nacimiento en los primeros dos días, mientras que la Secretaría de Finanzas y Planeación brindó apoyo y asesoría referente al canje de placas vehiculares.

El Instituto Veracruzano de la Cultura ofreció a público de todas las edades talleres de pintura, alfarería, bordado y telar; la Secretaría de Cultura federal acercó el Festival Raíz México en el que intervinieron Chiapas, Oaxaca y Tabasco; y la Secretaría de Desarrollo Social otorgó espacios a Mujeres Emprendedoras para exhibir artesanías, alimentos y ropa, generando así economía local.

Este festival y muchas otras acciones que realiza el gobierno de la transformación en Veracruz, son ejemplo de que podemos conquistar el espacio público para apropiarnos y empoderar a los ciudadanos, a la gente de nuestro pueblo, la única razón y sentido de los gobiernos de la 4T.

Comentarios: Facebook Yair Ademar Dominguez Twitter @YairAdemar

Parlamento Veracruz.



Juan Javier Gómez Cazarín

Mañana se conmemora el 201 aniversario de la Consumación de la Independencia. Nos lo dijeron desde la primaria, ¿se acuerdan? En esa fecha, pero de 1821, el famosísimo Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México. Se acabó la colonia y nació nuestro país.

Y resulta que, también mañana, celebramos el 62 aniversario de la Nacionalización de la Industria Eléctrica por el presidente Adolfo López Mateos.

No sé si fue coincidencia o si López Mateos eligió esa fecha deliberadamente, pero en el contexto mundial y nacional de la actualidad resulta muy oportuno que Independencia y Electricidad coincidan en nuestro calendario.

Más oportuno, todavía, es que Independencia y Electricidad coincidan no sólo en las hojas del almanaque sino también en las políticas públicas de la Cuarta Transformación.

Por el bien de todas y todos, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, con la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, como operadora, ha puesto el interés de mexicanas y mexicanos por delante del interés de las empresas privadas, especialmente de las extranjeras.

Contario a lo que dicen las calumnias, con las políticas de la 4T no se dejó fuera a las empresas privadas, ni se dio la espalda a las energías limpias, nomás se le bajaron tres rayitas al encaje tan ancho que pretendían aplicarle al pueblo de México.

Gracias a esta Independencia energética, los precios de la energía en México se han mantenido estables lo más posible, mientras que en otros países las tarifas se han disparado tres o cuatro veces. Eso incluye a España, de donde vienen algunas de las empresas que nos querían meter la faca.

Una reflexión muy simple: si a esos empresarios españoles les valen queso otros españoles, ¿ustedes creen que les íbamos a preocupar las y los mexicanos?

Si no fuera por la firme resolución del presidente López Obrador, ahorita estarían haciendo de las suyas en México.

Por eso, entre otras muchas cosas, estamos orgullosas y orgullosos de tener a este gran Presidente y a esta gran secretaria de Energía.

*Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz.

Miguitas de ternura

TRINCHERAS DE IDEAS


Cynthia Sánchez

“Miguitas de ternura yo necesito, si te sobra un poquito, dámelo a mí”, dice el estribillo de una canción de Facundo Cabral. La ternura, un sentimiento, un ejercicio, un estado, una necesidad en el marco de una sociedad que se basa en el individualismo y una filosofía del uso y desecho.

Ante un sistema capitalista que se funda en el consumismo y uso de los recursos hasta su extinción, buscar vetas de aquello que nos haga solidarios sin dobleces es cada vez más prioritario, y en la construcción de una realidad distinta, recobrar el ejercicio de la ternura es una pequeña pero poderosa acción que abona al entendimiento del otro y a su reconocimiento como persona compleja merecedora de amor y libertades y no como un engranaje más dentro de la sociedad o incluso de la vida de otros.

La agitada vida diaria ya no solo sigue el ritmo marcado por el trabajo y todo lo que con lleva la sobrevivencia, las redes sociales marcan también un subritmo acelerado que exige la mejor cara en tiempo real. Las aplicaciones sociales nos dan la sensación de que todos estamos conectados, pendientes del otro, a su disposición y a nuestra disposición, pero la intolerancia pulsa en cada interacción, una presión por ser felices, plenos, productivos; una presión por aceptarnos pronto y sin mediadores si nos descubrimos en desventaja, imperfectos, en contradicción interna. Es la tiranía del bienestar a toda costa, de la aceptación como fuere, para ser mercancía y consumidor a la vez.

Estamos en una diaria carrera por despersonalizarnos, le apostamos a la catarsis de las publicaciones, la aceptación de los likes; y ante ello nos volvemos intolerantes, víctimas y victimarios; criticamos hasta la saciedad porque todos estamos luchando contra nosotros mismos por no ser, ¿por qué alguien más debería ser objeto de compresión, de atención, de escucha?
Vamos día a día despojándonos de pequeñas partes que creemos obsoletas: sentir, agradecer, empatizar, amar; vamos cercando nuestras emociones porque creemos que nos hacen vulnerables ante la paradoja de la socialización extrema de la modernidad.

Preferimos no sentir de verdad, amar de verdad, estar de verdad; nos han enseñado que solos avanzamos mejor, que si no confiamos nos protegemos, que ser egoísta a rajatabla es sano y la aspiración final como seres hechos para una nueva realidad.

¿Y la ternura? Qué bien nos haría una revolución de la ternura, tratarnos con atención y afecto como respuesta a la vorágine del capitalismo; tratarnos con empatía y paciencia como respuesta a la presión social por ser objeto de uso y desecho. Miguitas de ternura para resistir los embates de un sistema económico cada vez más degradante y en degradación. Miguitas de ternura para tendernos la mano en el oscurantismo fascista que cobra bríos. Miguitas de ternura para tejer puentes solidarios. Ternura para vernos, escucharnos, sentirnos.

csanchez@diariodexalapa.com.mx

Cuanto más monstruoso es el mal, Dios es la primera víctima

Pbro. José Juan Sánchez Jácome

Las preguntas siempre formarán parte de nuestro caminar en la fe. No es que los cristianos tengamos todas las respuestas a los interrogantes y misterios de la vida, sino que también nosotros regresamos continuamente sobre una serie de aspectos que antes no teníamos dificultad para aceptar y entender.

No hacemos preguntas para descalificar el misterio de Dios, sino para entender de manera más profunda la dinámica de la fe, avanzar en la vida cristiana, fundamentar nuestra vida creyente y saborear más nuestra relación con Dios.

Son muchas las cosas que causan incertidumbre, muchos los aspectos de la fe que generan cuestionamientos profundos y casi siempre bien intencionados. Nos preguntamos sobre la creación, el origen del hombre, el alma humana, la vida eterna y muchos otros artículos de fe que aparecen bien formulados y de manera solemne en el credo cristiano y católico.

Posiblemente una de las preguntas más serias, preocupantes y desconcertantes que nos planteamos tiene que ver con la constatación del mal que hay en el mundo.

Quedamos perplejos y confundidos ante la maldad imperante, ante el mal que vemos y sufrimos todos los días. Nos lastima e indigna la pobreza, las injusticias, la corrupción, la muerte de los niños, el abandono de los hijos, los asesinatos, la violencia reinante y galopante, las guerras y muchas otras amenazas.

Delante del problema del mal no sólo queremos tener una respuesta y tratar de explicar este misterio, sino que muchas veces buscamos la sanación, la paz y la esperanza cuando el mal descarga toda su furia en nuestra realidad personal, familiar, social y eclesial. En esas circunstancias ya sea para nosotros o para los demás quisiéramos sentir a Dios y le pedimos que se haga presente, que intervenga, que no nos deje solos.

Por lo tanto, no es sólo que nos pongamos como teólogos y pensadores tratando de explicar una realidad compleja. Más bien ante este misterio nos ubicamos también como gente contrita, afligida, desolada, zarandeada, confundida, amenazada, doblegada y afectada por las diversas expresiones del mal que hay en el mundo.

Me parece que la pregunta sobre el mal es completamente sincera cuando reconocemos nuestra debilidad e indefensión y nos acogemos a la misericordia de Dios para pedirle consuelo y fortaleza. Cuando la pregunta sobre el mal nos lleva a dialogar con Dios, aun cuando estemos inconformes y manifestemos signos de rebeldía, iremos experimentando la paz y la respuesta del Señor.

Pero debemos estar atentos porque puede suceder que esta pregunta no venga necesariamente de Dios, sino que la ponga el tentador en nuestro corazón para generar mayor escándalo y para llevarnos a desconfiar de los designios de Dios, al grado de querer romper con el Señor.

De acuerdo a como van sucediendo las cosas puede ser que lleguemos a molestarnos con Dios o sentir cierto enfado, lo cual no es malo, lo malo es creer que nosotros tenemos la razón, pensar que Dios no sabe hacer bien las cosas o se ha equivocado en mi vida.

El Cardenal Robert Sarah lo explica con estas palabras: “Dios no quiere el mal. Y, sin embargo, permanece asombrosamente silencioso ante nuestras pruebas. A pesar de todo, el sufrimiento, lejos de cuestionar la Omnipotencia de Dios, nos la revela. Oigo aún la voz de ese niño que, llorando, preguntaba: “¿Por qué Dios no ha evitado que maten a papá?” En su silencio misterioso, Dios se manifiesta en las lágrimas derramadas por ese niño y no en el orden del mundo que justificaría esas lágrimas. Dios tiene un modo misterioso de estar cerca de nosotros en nuestras pruebas, está intensamente presente en ellas y en nuestro sufrimiento. Su fuerza se hace silenciosa porque revela su infinita delicadeza, su amorosa ternura por los que sufren. Las manifestaciones externas no son, obligatoriamente, la mejor prueba de cercanía. El silencio revela compasión, la participación de Dios en nuestro sufrimiento. Dios no quiere el mal. Y cuanto más monstruoso es el mal, más evidente resulta que Dios es, en nosotros, la primera víctima”.

Virgen experta en penas, sabia en dolores, maestra en el sufrir

Pbro. José Juan Sánchez Jácome

San Luis María Grignion de Montfort, al referirse a la Santísima Virgen María sostiene que: “Dios creó un depósito de todas las aguas y lo llamó mar, y creó un depósito de todas las gracias y la llamó María”. Esto quiere decir que el depósito de todas las aguas es el mar y el depósito de todas las gracias es María. Por eso, el ángel se referirá a María Santísima, dentro de ese hermoso saludo en la anunciación, como la “llena de gracia”.

Reconocemos a María como la llena de gracia porque, así como el mar contiene todas las aguas, María contiene todas las gracias. El saludo del ángel confirma cómo Dios quiso a esta mujer de manera muy especial. Y cómo Dios permitió que todas esas gracias que hemos recibido, las que han llegado a nuestra vida sin que nosotros las pidamos, y las que nosotros cuando las vemos y pregustamos también las solicitamos, todas esas gracias nos llegan por medio de María.

En el Stabat Mater del P. José Luis Martín Descalzo, María llega a expresar en el Calvario al pie de la Cruz: «Dios te salve, María, dijo el ángel. ¿Salvarme? ¿No es acaso ahora cuando tendría que salvarme y salvarte? ¿Llena de gracia quería decir llena de dolor y de muertes?”

No es sólo la llena de gracia, sino que es una mujer llena de dolor. Todas las gracias nos viene a través de María, y también todo el ejemplo, todo el estímulo y toda la fortaleza para resistir y no dejar de ver al Señor, en el momento del sufrimiento, nos vienen de María. Así como el ángel la llamó la “llena de gracia”, nosotros la podemos llamar la “llena de dolor”.

Cuántas angustias, sufrimientos, tormentos, pruebas, persecuciones y tribulaciones pasó María después del anuncio del ángel; cuántas cosas tuvo que enfrentar viviendo todo con una confianza incondicional en la presencia de Dios.

Una espada atravesó el cuerpo de los mártires y una espada atravesó el alma de María, de acuerdo a la expresión del anciano Simeón. Los mártires derramaron su sangre confesando el nombre de Cristo Jesús. En cambio, María no derramó su sangre, no fue asesinada, no se le quitó la vida como a los mártires, pero en vida experimentó el martirio con tantos dolores desde que dijo sí a los planes de Dios, con tantos dolores desde que vio crecer a su Hijo y con tantos dolores desde que lo acompañó en cada una de sus etapas, paso a paso, hasta la muerte en el Calvario.

Además de ser la llena de gracia es la llena de dolor. Por eso, el pueblo de Dios celebra de manera viva y sensible la devoción de los siete dolores de la Virgen María, lo cual nos da una idea de tantos dolores: siete dolores, siete espadas que atravesaron su alma, que nos ayudan a dimensionar cómo el dolor estuvo presente siempre en su vida.

Este aspecto la liturgia de la Iglesia lo expresa de manera muy solemne al afirmar que: “La Virgen María, sin morir, mereció la palma del martirio junto a la Cruz del Señor”.

Delante de sus propios sufrimientos el pueblo de Dios se identifica y recurre a María Santísima. No nos faltan sufrimientos y sobresaltos en nuestra vida todos los días. Quién de nosotros podría asegurar y presumir que su vida está libre de dolores.

El sufrimiento forma parte de la vida y, en nuestro caso, entre más sigue uno a Dios y es fiel a su evangelio, enfrenta uno muchas tribulaciones. Pero como dice Francisco Fernández-Carvajal: “Nuestras penas y dolores pierden su amargura cuando se elevan hasta el Cielo. Poenae sunt pennae, las penas son alas, dice una antigua expresión latina. Una enfermedad puede ser, en algunas ocasiones, alas que nos levanten hasta Dios”.

Por lo tanto, al ponerlas en las manos del Señor, esas penas y dolores son como alas que nos permiten elevarnos a las cosas de Dios, alas que necesitamos para no dejarnos abatir, sino para elevarnos a las cosas de Dios, así como María elevó sus ojos para contemplar a su Hijo, a su Dios, clavado en la cruz.

En este mes de la patria que recordamos con gratitud a las generaciones que lucharon por grandes ideales, pensando siempre en las futuras generaciones, también tenemos presentes los dolores que lamentablemente sigue padeciendo nuestro país.

No se ha logrado la paz, la prosperidad, la igualdad y el progreso que tanto prometen y aseguran en el discurso nuestros gobernantes, a pesar de que los datos y las pruebas son tan evidentes y se estrellen delante de ellos. Lamentamos tanto la corrupción y el ambiente de confrontación social que genera más sufrimiento en el país. La pobreza, el desempleo, la marginación, la migración y la violencia siguen generando mucho sufrimiento en la vida de nuestro pueblo.

Seguimos siendo, pues, un pueblo que sufre mucho. Y delante de este panorama negativo sabemos a quién acudir, a la madre de los dolores, para que nunca perdamos la esperanza, para que sepamos que esos dolores en sus manos nos van a permitir no sucumbir, sino aprender a experimentar esas alas que hacen que nos elevemos y contemplemos en la cruz a Jesús. Porque si Jesús asumió en su persona todos los pecados, María asume en su persona todos los dolores del mundo.

Así lo señala Charles Péguy: “Cristo cargó sobre sí todos los pecados y María todos los dolores”. Por eso, a Ella acudimos considerando los dolores de nuestra patria, de nuestras familias y de todos los hombres.
No tengamos duda en acudir a María Santísima, que como dice la hermosa oración que compuso el P. José Luis Marín Descalzo a la Dolorosa, es “Virgen experta en penas, sabia en dolores, maestra en el sufrir, conocedora de todas las espadas”.

Depositemos en esta Virgen todos esos dolores que solos no podemos llevar, para que nunca sean un obstáculo para seguir a Jesús, honrarlo como nuestro Salvador y para elevarnos a las cosas de Dios. Y como sugiere San Josemaría Escrivá: “La Virgen Dolorosa. Cuando la contemples, ve su Corazón: es una Madre con dos hijos, frente a frente: Él… y tú”.

Guardia Nacional.


Parlamento Veracruz.

Juan Javier Gómez Cazarín*

¿Como se imaginan que sería un país del mundo donde la seguridad pública del 95 por ciento de su territorio estuviera a cargo de una policía que fuera, al mismo tiempo, una rama del Ejército? ¿Se lo imaginan militarizado? ¿Con tanques de guerra en las calles? ¿Corea del Norte? ¿Arabia Saudita? Ese país es Francia.

Y podemos hablar de España, Italia y Colombia, que también tienen policías dependientes del Ejército desde hace muchos años porque fue la solución que encontraron contra la delincuencia.

Hace poco se aprobó en la Cámara de Diputados una reforma a un artículo transitorio de la Constitución para prolongar la adscripción de la Guardia Nacional al Ejército. El plazo para que pasara a manos civiles vencía en el 2024 y se añadieron cuatro años más, hasta el 2028.

La propuesta ¡vino del PRI! y desató el coraje de sus aliados del PAN y el PRD (o ex aliados, porque hasta de pleito salieron).

¿Por qué el enojo? Porque en el PAN y el PRD piensan que pueden usar a la seguridad pública como herramienta política. Piensan que le pegan al presidente Andrés Manuel López Obrador votando en contra y negándole al pueblo la posibilidad de una Guardia Nacional eficaz y confiable.

Se les olvida que en algunos Estados gobernados por el PAN la Guardia Nacional está haciendo un buen trabajo. Supongo que por miedo a que los expulsen del partido, sus Gobernadores no contradicen a sus dirigentes nacionales en público, pero se sabe que en privado hasta ellos están a favor de la Guardia Nacional.

Porque si algo ha demostrado la Guardia Nacional, a más de tres años de su creación, es que fue un acierto del Presidente para combatir a la herencia maldita de inseguridad que nos dejaron los gobiernos anteriores en complicidad con los delincuentes.

Falta la aprobación en el Senado de la República donde la propuesta será votada esta semana.

Y si se aprueba, como todas y todos esperamos, la propuesta pasará a las Legislaturas Estatales donde puedo adelantarles que Veracruz será uno de los primeros Estados en respaldar esta reforma que es a favor del pueblo.

Desde ahorita, cuenten con mi voto.

Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado.

Andrés Manuel Chávez Calderón


Fue un 10 de diciembre de 2006 cuando el entonces presidente Felipe Calderón declaró la guerra frontal contra el narcotráfico, desplegando 6 mil 500 elementos del Ejército al estado de Michoacán. En aquellos tiempos, un opositor reconocido, férreo defensor de los derechos humanos y principal activista en contra de la militarización condenó enérgicamente esta medida y auguró una estrategia fallida y consecuencias negativas para los mexicanos.

Hoy en día aún existe en el pensamiento colectivo nacional la idea de que tal vez si Calderón hubiera continuado con esa estrategia, hubiera logrado erradicar a los ‘narcos’. En lo personal, viendo los resultados que dejó aquella estrategia, yo concuerdo con aquél opositor de 2006, militarizar el país no es buena idea, bajo ninguna circunstancia ni por ningún motivo, no hay forma de que eso resulte bien. ¿Por qué? Sencillamente porque el militar no está socializado con su entorno, no pertenece a una comunidad. Con facilidad puede viajar de un lado del país al otro cumpliendo su deber y haciendo lo que se le ordene. El policía, en cambio, conoce su entorno y es parte de una comunidad, por lo que es capaz de resolver conflictos sociales bajo un enfoque ciudadano, no militar.

En fin, 16 años han pasado desde que inició dicha guerra, el opositor de 2006 es ahora presidente, después de 18 años de buscar ‘la silla’, lo logró. Con una participación ciudadana excepcional y con una mayoría aplastante en las urnas, Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el mandatario nacional de México. Curioso es cómo resultaron las cosas, pues ahora que tiene el poder de hacer el cambio que tanto prometió, cada vez se acerca más a ser como los expresidentes que tanto repudia, como Ricardo Salinas o Felipe Calderón, copiando sus peores decisiones y estrategias, en vez de replicar sus buenas ideas.

Pero vale la pena diferenciar lo que hizo Calderón con lo que está haciendo Obrador, pues los fines no son los mismos ni los móviles tampoco. Calderón utilizó al Ejército para combatir al narco, pero no les dio tareas de seguridad pública, sino que entrenó a las policías estatales para servir como bloques de contención, más no era su responsabilidad enfrentar a los maleantes. Peña Nieto buscó seguir con esa fórmula, con la diferencia de que él sí intentó otorgarle la seguridad pública a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), que, por cierto, Obrador también se opuso a aquella iniciativa.

Hoy López Obrador busca militarizar la Guardia Nacional, pero al mismo tiempo dice que al ‘narco’ no se le dispara, se le abraza.

Dice que es para controlar la grave situación que le heredaron, pero lleva en el poder más de la mitad de su mandato y resulta que apenas se le ocurrió hacer algo al respecto, dice que no van a ser militares, pero le quiere dar el mando a la SEDENA… Y así, las contradicciones y las mentiras son el sello de este presidente y de su gobierno. Por razones como estas es que la especulación es lógica y válida, ¿cuál es el verdadero motivo de López para militarizar al país? La respuesta es fácil de saber, pero difícil de ‘digerir’: dictadura.

Siempre habrá quienes tachen de exageradas estas conclusiones, pero los dictadores de ideas socialistas (que en este caso serían “socialistoides”), son de manual, repiten patrones y siempre acaban igual. Es bien sabido que el presidente Andrés Manuel es seguidor de Hugo Chávez, es afín a la dictadura cubana y defiende y protege a dictadores narcotraficantes como Evo Morales, por lo que sería muy ingenuo, por decir lo menos, que no busca lo mismo que los gobiernos más opresores de Latinoamérica, poder y control total.

De esta manera, la obviedad sale a relucir cuando López Obrador busca a toda costa militarizar al país; no es para combatir al narco ni al crimen organizado ni tampoco es para proteger a la ciudadanía. Quiere usar al Ejército para oprimir y someter al país a sus caprichos y a su voluntad. Quien opine lo contrario, está ciego o le conviene que así sea, no hay más…
Y tú, ¿Kime cuentas?

Sígueme en Twitter: @kimesebastian_
Facebook: @SebastianKimMx
Mándame un correo: kimecuentas@gmail.com