Desde Teocelo

Este “regreso a clases” ha sido significativo, no sólo porque los estudiantes inician o finalizan etapas académicas y de vida, sino porque regresaron a las escuelas de manera presencial.

Es una alegría ver a niños y jóvenes en las calles dirigiéndose a sus escuelas o casa; verlos caminar en grupos, en especial los de la secundaria porque son muchos y el color azul los hace resaltar inmediatamente. De nuevo las prisas por la mañana, los padres de familia en las entradas de la escuela, el dinamismo económico que genera al pasar a comprar yogurt o algún antojo en algún comercio local.

Sin embargo, este regreso a clases estuvo marcado por una postura que impactó a todas las generaciones: que los niños podían ir a la escuela con el cabello pintado.

El Consejo Nacional para Prevenir La discriminación (CONAPRED) es un órgano de Estado creado por Ley en 2003 para promover políticas y medidas tendientes a contribuir al desarrollo cultural y social y avanzar en la inclusión social y garantizar el derecho a la igualdad, que es el primero de los derechos fundamentales en la Constitución Federal.

En ese sentido el pasado 19 de agosto emitió el boletín 027/2022 en donde se lee: “La Secretaría de Gobernación a través del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), informó que deben ser respetados los derechos a la educación y al libre desarrollo de la personalidad de niñas, niños y adolescentes en las instituciones escolares.” Debido a que “El Conapred detalló que las y los jóvenes durante las clases a distancia decidieron dejarse crecer su cabello o pintárselo de algún color distinto, por lo que, con el regreso a las clases presenciales se han presentado restricciones a sus derechos motivadas por su apariencia física, en ocasiones impidiendo el ingreso, permanencia y egreso de las escuelas.”

Esto es un choque generacional pues hay quienes están a favor de la individualidad y particular de cada niño; y hay quienes no están de acuerdo pues implícitamente se les está enseñando a los menores a actuar como lo deseen, cuando en la vida pública y política no es así, pues hay reglas, normas y formas que se deben cuidar.

Respetando la decisión de cada niño y familia, hay que observar que este asunto podría convertirse en un problema de salud pública a la larga, pues muchos de los tintes y esmaltes contienen Parafenilendiamina, mercurio amoniaco, nonifenol, parabenos o formaldehído que pueden afectar la salud.

Mientras más joven se utilicen estos productos, es mayor la exposición a estas sustancias, potencialmente tóxicas, algunas de ellas, y por ende los jóvenes podrían tener problemas de salud a corta edad.

Vale la pena platicar e instigar en familia sobre la libertad que se les da a los jóvenes y sopesar entre los pros y contras a corto, mediano y largo plazo. Además que esos productos van a dar a los mantos acuíferos que se pierden tan rápidamente.

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